viernes, 2 de enero de 2015

Matemáticas y física - Una relación muy Tsundere

Muy buenas noches a todos los seguidores de este blog, dependiendo de tu zona horaria en el que te encuentras


Como pueden saber, esta entrada tiene un título bastante partícular que para los amantes del anime y de la cultura japonesa lo puedan pasar por alto, en todo caso, mi relacion con las matemáticas y la física, y agregándole a mi condición que tantas veces se ha repetido de forma cansadora. Fueron de amores y odios (de ahí es el título de esta entrada, si defini mal con el Tsundere por favor corrigame).

Toda mi existencia he estado enfrentando con creces a las matemáticas y más recientemente a la física, sabiendo que esta última es un componente primario de mi carrera en ingeniería electrónica; a fin de cuentas, me las he liado sin desfallecer hasta el último segundo. Cabe notar que era demasiado lento a la hora de realizar operaciones sencillas tales como las sumas, restas y productos; en la actualidad estas fallas se minimizaron gracias a que por allá en el periodo del 2011 hasta principios del 2013, tomé clases de matemáticas en el instituto Kumon, de ahí es donde pude descubrir mi potencial.

En tercero de bachillerato, mis relaciones con las matemáticas no fueron las mejores, y para colmo de males; me topé con un profesor que era como una cuchilla de afeitar, se "rajaba" sin compresión a ningún estudiante, ni si quiera de los mejores se salvaban. Pero no voy a dar mucho detalle sobre aquel personaje, la cuestión sobre mi caída profunda con las matemáticas fué realmente cuando se vió el tópico de algebra polinómica, y más que me correspondió dar a hostiones con el libro estrella de cualquier escuela Hispanoamericana, que es el Álgebra de Baldor.

El susodicho libro en cuestión

Fue un año bastante tortuoso y casi imposible, no se como logré salir vivo de ahí, pero desde cuarto de bachillerato en adelante las cosas ya son de color rosa, una profesora de nombre Cristina, muy amablemente me recordó y en lo posible, me restauró todas mis fallas en cuanto al álgebra polinómica salvo que en este caso estaba viendo, funciones logarítmicas, exponenciales, lineales y cuadráticas. Hasta la profesora de Preparatoria, me hizo recordar lo que es realmente la base de todas las matemáticas universitarias, las funciones compuestas, los límites y las derivadas.

Al llegar a la universidad y por ende, al primer semestre de ingeniería ya me dió un hostiazo de los mas intensos que tanto así, se equiparará como una patada en los huevos. Un ingeniero electrónico con énfasis de física pura, me heló la sangre que de ser así fue mi primera pérdida en una asignatura en donde involucras matrices, y vectores en N-dimesiones llamado, el álgebra lineal. Sabía de mi existencia en el diagnóstico del TDAH, pero no sabía de mi Síndrome de Asperger por lo que los primeros semestres, me lo pasé fatal.

Recién me enteré que por ahí en el segundo periodo del 2011, ya pude confirmar mi diagnóstico de aquel condición del espectro autista, varios de mis profesores después de adicionar pláticas con el transcurso de los semestres, ya me dieron por visto y entendido sobre mi situación y se pusieron manos a la obra. Las cosas con las matemáticas en la universidad, van a toda máquina.

Si no fuera por mi actual tratamiento y a los sabios consejos de los ingenieros, como también de mi profesora de bachillerato. No estará en donde estuviese haciendo ahora, culminando mi carrera con muchos éxitos.


Para cerrar, os quiero dedicar una frase en las cuales muchos de ustedes se sentirán identificados

¿Para donde vamos?

Un saludo y hasta otra entrega



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